La Bebida Más Popular del Mundo
Lunes, 15 Septiembre 
Es, nos cuentan quienes saben, la bebida alcohólica más antigua del mundo; también es, hoy por hoy la más consumida en el planeta. Hablamos de la cerveza, ese agradable resultado de la fermentación de determinados cereales, la cebada en especial.
Nació, como tantas otras cosas, en Oriente Medio. Los pueblos de la antigua Mesopotamia la conocieron y disfrutaron, así como los egipcios, muy aficionados a ella.
El historiador griego Heródoto contó que en la Gran Pirámide había una inscripción en la que se detallaba la cantidad de cerveza consumida por sus constructores.
Pero esa cerveza, como las consumidas en toda Europa en tiempos muy antiguos, no era como la actual: hubo que esperar hasta el siglo XIII, cuando a alguien, tal vez un monje belga, se le ocurrió incorporar lúpulo a la cebada fermentada, aportando así ese toque amargo que hoy caracteriza a una buena cerveza.
Cuando bebemos una cerveza estamos bebiendo milenios de historia. Por eso es una pena que no la tratemos bien… y la verdad es que la tratamos, en general, bastante mal, empezando por cómo y dónde la bebemos.
A un español o a un estadounidense, le gusta la cerveza muy fría, casi helada. Es, ciertamente, muy agradable en verano: refresca mucho, entre el frío y el amargor. Pero con el frío excesivo perdemos multitud de matices aromáticos. Fría, sí; helada, jamás. Y siempre, siempre, con corona de espuma: servir una cerveza sin espuma es como cortarle la cabeza.
Eso, respecto al ‘cómo’. Lo del ‘dónde’ tiene, si cabe, más delito todavía. Beber una cerveza directamente de la botella es perderse el noventa y nueve por ciento de sus virtudes.
