Champagne Exclusivo y Aunténtico
Lunes, 15 Septiembre 
El champagne tiene un toque elegante y perfecto que proporciona un espíritu de fiesta y celebración, además es una bebida perfecta para ser degustada todo el año.
Se trata de una experiencia majestuosa que encarna con fuerza la esencia de un largo proceso de selección y elaboración. Su exclusividad y autenticidad proviene especialmente de su denominación de origen.
El viñedo de Champagne se encuentra a tan solo 74.5 millas (120 km) al este de París, una región que está dotada de características naturales que marcan la diferencia con los demás vinos.
La región tiene un suelo arcilloso de poco espesor. ¡Y es prescisamente ese subsuelo el que supone una verdadera suerte! Su naturaleza porosa permite conservar y restituir el calor y la humedad, por lo que sus condiciones climáticas difíciles - temperaturas medias de 10 ºC, sol y abundantes lluvias- ofrecen uvas y vinos de alta calidad.
El detalle de un fascinante trago se encuentra solamente en tres clases de uvas:
La Chardonnay es una vid blanca, muy noble, que procura suavidad y elegancia al vino.
La Pinot Noir proporciona cuerpo, fuerza y larga vida.
La Pinot Meunier ofrece frescura, un toque afrutado y contribuye a su equilibrio.
La zona vinícola de Champagne se clasifica según un sistema de porcentaje comúnmente llamado ‘escala de los crus’ que va del 80 al 100 por ciento, y se establece en función de la calidad del suelo, la madurez de las uvas y de la delicadeza de los vinos que se obtienen, en cada uno de los 302 pueblos que componen la región.
Existen tres grandes categorías de los ‘crus’: los ‘Grands Crus’ se clasifican con el 100 por ciento, por lo que las uvas que allí se cultivan son las mejores y los vinos que de ellas se obtienen son los más selectos.
